martes, marzo 24, 2015
0

Belloc, Hilaire. La prensa libre: ensayo sobre la manipulación de las noticias y de la opinión pública, y sobre cómo contrarrestarla. Editorial Nuevo Inicio. Granada, 2007.

Hilaire Belloc fue un ensayista de nacionalidad franco-británica, extraña combinación que convierte todo lo que dice en algo alucinante. Belloc fue también un paladín de la prensa libre y escribió en periódicos de escaso éxito económico y gran influencia en intelectuales de su tiempo. Hablamos de cabeceras como The New Eye o The Eye Witness, que desde posturas muy diferentes denunciaron la corrupción económica y política.

Belloc establece la noción de prensa libre en contraposición a la de prensa oficial controlada por la plutocracia, que sería, en último extremo, la que tendría capacidad de dictar las ideas dominantes. Para el periodista anglo-francés, la prensa libre tiene tres motivaciones: la propaganda (necesidad de expresar determinadas causas políticas o ideas), la indignación frente a la ocultación de la verdad, y el combate frente al poder sin responsabilidades. Belloc escribe: “La pura necesidad de poder decir ciertas verdades, que esos tipos poderosos pero ocultos se negaban a contar, era una fuerza que trabajaba con una gran potencialidad y que casi obligaba a la producción de prensa libre paralela a la prensa oficial”.

Aunque voluntarioso colaborador de la prensa libre, Belloc también era consciente de que esta prensa, a la que animaba algo semejante al espíritu quijotesco, tenía serios problemas. Él los resume en cuatro: el problema de ir a contracorriente, el lastre de las particularidades y excentricidades que suelen tener estos periódicos, la debilidad económica (véase la dificultad para la distribución, para encontrar anunciantes…) y las trabas para obtener información.

Sin embargo, a pesar de todo, el autor de La prensa libre era optimista. De hecho, escribió su ensayo para explicar cómo era posible contrarrestar de forma efectiva la manipulación de las noticias y de la opinión pública. Las tres razones que adujo para el triunfo de la prensa libre, que hoy tienen curiosa vigencia, son:

1. Que la prensa oficial no cautiva. La prensa libre, en cambio, es devorada con fruición por sus lectores. Una prueba del problema de la prensa oficial es la dependencia de los titulares. En cambio, los pocos lectores de la prensa libre son mucho más receptivos hacia los contenidos de ésta, obviando incluso sus errores de diseño. La prensa libre genera la lealtad que desearían tantos y tantos periódicos actuales. Una lealtad que hace posible la supervivencia a pesar de la falta de anunciantes.

2. La prensa libre afecta a los productores de ideas y al grupo que comúnmente las aplican. En tiempos en los que se cuestiona la moral e impera el relativismo, como hogaño, los buenos lectores se refugian en los lugares alternativos.

3. La verdad siempre acaba por salir a flote. El tiempo lo pone todo en su sitio.

Lo que se deduce de ello es que la prensa libre es una alternativa a las prácticas deshonestas en el periodismo, un freno al abuso de poder, y una oportunidad de que los ciudadanos recuperen la libertad perdida.

Alonso de Blanco

0 comentarios:

Publicar un comentario