miércoles, abril 09, 2014
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MI AMIGO PASCUAL MARTÍN-VILLALBA


Hace pocos días hablaba con él. Blasonaba del funcionamiento de su motor, a pesar del deterioro de las piezas. La escueta nota en Facebook de Baltasar Bueno, a medianoche del viernes, 4 de abril, me pilló desprevenido. Y me dejó hecho polvo.

Pascual Villalba (la primera parte del apellido compuesto la obviábamos) era todo un personaje. Él lo sabía y desempeñaba su rol a la perfección. Por algo era un comunicador nato. Comunicaba muchas cosas. Era un erudito autodidacta. Sabía de todo. Y sabía que sabía.

Pascual se sentía parte de muchos todos. Tenía un sentido vital de la legitimidad, que empezaba en la familia. Estaba orgulloso de sus genes. Y se sentía de algún modo comprometido por lo que sus ancestros habían  significado. El tener un abuelo mártir lo marcó, sin ningún tipo de rencor revanchista sino como un acicate de su condición de católico militante y de carlista. Algo tenía que ver con eso su afición a los linajes, a la heráldica, a la genealogía.  Y su participación en Hermandades y Cofradías que cultivaban esos valores…

Por eso era tradicionalista en el sentido más amplio de la palabra. Vivía las tradiciones de su pueblo intensa y extensamente. La Semana Santa Marinera, Santa Lucía, las Fallas, los pescadores, el levantinismo futbolero y muchos etcéteras.

Ese sentimiento de pertenencia le hacía defender con más pasión que moderación las señas de identidad valencianas. La lengua valenciana tal como es usada por sus hablantes, sin artificios normalizadores de intencionalidad política, era uno de sus centros de interés. Por eso sus mejores energías se las llevó el Grup d’Accio Valencianista, del que llegó a ser presidente en los momentos más conflictivos de la “Batalla de Valencia”, manifestando cualidades extraordinarias de líder populista.

Cuando en 1959 se fundó el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, ya encontró en pie de guerra a Pascual Villalba y a su familia.  Un año después, cuando el que firma estas líneas aterrizó en la casa de los carlistas valencianos, se inició una amistad que siempre he agradecido como un don de Dios. Compartimos tajo en la AET y en las Juntas Local, Provincial y Regional de la Comunión Tradicionalista.

Juntos hemos pasado por los gozos y las amarguras que la Causa más noble del mundo depara a los que la abrazan. Hemos labrado el mismo campo, a veces con surcos diferentes, en distinta longitud de onda según en qué temas.

El recuerdo de Pascual Martín-Villalba rompe moldes. Y eso que ha sido típico hasta el tópico. Un valencianot  barroco, romántico, torrencial. Un hombre de amor y de humor. Alguien del que hay que despedirse como de nuestro común maestro Pepe Mas: Hasta la vista, para continuar la sabrosa charla interrumpida por estas cosas que la vida trae. Como la que me dejó Baltasar Bueno en el muro del Facebook anoche, a punto de irme a la cama.



José Miguel Orts Timoner 


1971. Restaurante Les Graelles: Pepe Monzonís, Pascual Martín-Villalba, Jesús María Rández, Francisco Orts, Jaime Ferrando Sales, vencedor moral de las Elecciones a Procuradores en Cortes, Josefa Timoner, José Miguel Orts.

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