martes, julio 29, 2014
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Sabino Arana Goiri
por Nicolás de Saracho

La sexualidad humana es algo querido por el Creador que “creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra” (Gen, 1, 27). Una de las consecuencias del Pecado Original ha sido la desvinculación de la sexualidad de la procreación. El siguiente paso fue la homosexualidad, la sodomía. Pecado horrible, no responde a las tendencias naturales de la persona. No es más que una rebelión contra el Dios autor de las leyes de la naturaleza.

En el sistema político perverso que hoy rige en España, se ha instituido el llamado “matrimonio” homosexual. Por el mismo, los pecadores no se limitan a pecar. Lo hacen público ante la sociedad. Con lo que al pecado de sodomía, añaden el de escándalo.


Hace unas semanas un cargo político del PNV ha contraído esa nefanda unión en Bilbao. La prensa de la Villa se ha encargado de dar la noticia en primera plana, con una fotografía que ocupaba gran parte de la misma. En el interior, el reportaje llenaba toda una página. En la foto venían los asistentes a la satánica ceremonia, retratados en las escaleras del Ayuntamiento, pues la misma había sido oficiada por el Alcalde de Bilbao.

Hacia el año sesenta del pasado siglo, en un pueblo de unos cinco mil habitantes, se dijo que un destacado nacionalista local había abusado sexualmente  de un efebo. Ante las habladurías suscitadas, se movilizaron las fuerzas vivas del PNV local negando los hechos. Se trataba de algo vergonzoso que había que evitar manchase la honorabilidad del partido.

Han cambiado los tiempos y lo que antes se ocultaba, como algo vergonzoso que es, hoy se pregona en la prensa como algo que enaltece a un partido que se proclama acorde con los tiempos. ¡Qué diría Sabino de Arana si levantase la cabeza! ¡Lo que podíamos echar hoy en cara a aquellos sacerdotes que se aprovecharon de su ministerio para mantener viva la llama del nacionalismo!

El PNV se fundó como un partido que iba a restaurar las puras costumbres vascas que los maquetos estaban corrompiendo. Decían que había que suprimir los bailes “agarrados” y restaurar los del chistu y tamboril. Y aún en éstos había que evitar que el chico tomara de la mano a la chica. Para ello ambos sostenían un pañuelo de cada esquina.

“Si este grito se ha dado, por Dios se ha dado”, escribió Sabino de Arana. No advertía la gran dosis de soberbia que ponía en sus prédicas, que se basaban en la superioridad del vasco sobre el maqueto. Superioridad en todos los órdenes: moral, físico, político y religioso.

El Demonio no es más que un ángel que se hizo soberbio. No tiene cuernos, ni alas de murciélago, ni rabo. Es tan bello como los ángeles que no se rebelaron.

Sabino no se dio cuenta que su bellísima doctrina, adobada con la soberbia de quien se cree superior, se convertía en diabólica. Los efectos pasaron desapercibidos entonces, salvo para unos pocos. Pero sus consecuencias las hemos llegado a ver hoy todos. El acto de Bilbao se puede calificar de diabólico. Su protagonista ha sido un miembro de PNV. No un simple afiliado: un cargo político. Y en el mismo ha participado el propio partido por medio de sus cargos más representativos.

Aquel grito que se dio por Dios, hoy de da por Satanás.

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