miércoles, julio 09, 2014
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Isabelle Grosjean ZA. CC. Attribution-Share Alike 3.0 Unported
por Juan Antonio Darder Colom

El día 23 de Marzo de 2011, el Gobierno dictó una orden relativa a la regulación complementaria de los procesos electorales. En la referida orden se establecen una serie de condiciones que para mí no dejan de constituir cierto sarcasmo.



Así, se establece que las urnas tendrán unas medidas interiores, aproximadas de 42 centímetros (largo), por 31 centímetros (alto), por 29 centímetros (ancho).También se indica que las medidas exteriores de estas, no excederán en más de 3 centímetros de las medidas interiores. La tapa de la urna llevará una ranura en el centro de 18 centímetros y 0,5 centímetros de abertura (medidas aproximadas). Tamaño de 114 x 162 mm. También se regula el tema de los sobres, los cuales tendrán el color establecido en cualquier tonalidad y con opacidad superior al 85%. El papel debe ser de 70 gr/m2, con fondo interior, así como engomado en la punta de cierre o a lo largo de toda la solapa con modelo cruce o bobina, etc, etc…Ante tanta meticulosidad milimétrica, uno podría pensar… ¡Que perfección de democracia!, pero nada más lejos de la realidad. Una vez más se regula lo accesorio para mantener incólume lo sustancial, esto es, los condicionantes que hacen que este sistema, que dicen que nos hemos dado, no pueda llamarse democracia sino partitocracia. Más que regular el milimetraje de urnas, sobres y papeletas, muchos desearíamos ver otro tipo de regulación, una regulación que estableciera un sistema de “listas abiertas”, donde los ciudadanos elijan a las personas en quién confían y no listas cerradas en bloque, lo que te obliga a votar a personas que no deseas y que suelen ser auténticos “corre, ve, y dile” de las cúpulas partitocraticas…  Una regulación que evite el actual encorsetamiento de las listas electorales, que te obligan, bajo una absurda “paridad”, a incluir un 40% de candidatos de uno u otro sexo, ya que uno se pregunta que, por la misma regla, ¿por qué no obligar a incluir a un 40% de pensionistas?, ¿o un 40% de parados?, ¿o un 40% de universitarios?... para que se garantice que todos estos colectivos estén representados. La actual “paridad” es un condicionante absurdo y antidemocrático…                                                                                                                
Una regulación que controle escrupulosamente el dinero y medios invertidos en las campañas electorales, y que posibilite una igualdad de medios y recursos a todas las candidaturas… Aun recuerdo las elecciones 2008, en las cuales me presenté como candidato al Senado por un partido minoritario. Me otorgaron  un spot televisivo de 30 segundos y que después se emitía a horas intempestivas y de mínima audiencia… en fin, mi sensación fue el de una grotesca tomadura de pelo, en la cual, un sistema hipócrita y cínico, me decía “mira que demócrata soy que te dejo decir todo lo que quieras”, pero que se aseguraba a cal y canto, que mi voz fuera “un clamor en el desierto”...me ponían cámara, megafonía y estrado, para emitir mi imagen fugazmente y a un palco vacio.

La partitocracia necesita revestirse de una apariencia de seriedad y rigurosidad, de ahí este tipo de órdenes ministeriales milimétricas, puro maquillaje estético para esconder lo poco ético de todo este “paripé” electoral, al que nuevamente nos condenaran a revivir, otra vez, dentro de un año.

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