lunes, agosto 26, 2013
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GIBRALTAR, serpiente de verano
por Carlos Ibáñez Estévez
miembro de la Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista

Repentinamente vuelve a aparecer el “problema” de Gibraltar. ¿Por qué ahora? Parece ser que el detonante ha sido una “nueva agresión” del “gobierno del Peñón”: se han lanzado al mar varias decenas de bloques de hormigón con barras de hierro que impiden que una veintena de pesqueros españoles faenen en un caladero concreto.


Es sorprendente, que esta nueva “humillación”, una más desde hace 300 años, y no más grave que las que se suelen suceder prácticamente cada semana, haya puesto en pie de guerra al gobierno del PP y a parte de la prensa de derechas.


Nuestro espíritu patriótico se ha encendido y volvemos a hacer mala sangre recordando esta triste historia. Mezclamos el incumplimiento de Tratado de Utrech a principios del XVIII, con las diferentes ampliaciones de la colonia en los siguientes siglos, el actual blanqueo de dinero, el "paraíso fiscal", las agresiones a nuestros pescadores, etc. Todo ello crea un cóctel explosivo, letal para la tensión arterial y las úlceras estomacales.

Reflexionando un poco nos damos cuenta de nuestra parte de culpa, de que el nulo respeto que inspiramos a la “Metrópoli colonial” nos lo hemos ganado a pulso con políticas exteriores erráticas en el pasado y con una total desunión interna en el presente.


Los gibraltareños siguen a lo suyo, ampliando espigones, malecones y creando playas artificiales para nuevos centros de turismo. El ministro Margallo protesta enérgicamente ante esta nueva infamia… que se está llevando a cabo con rocas traídas de una cantera de Málaga y con arena, hasta 40 camiones diarios del 21 al 26 de Julio, procedente de la duna de Valdevaqueros (Tarifa), por cierto, zona protegida.


Gibraltar se amplía con material español, lo cual, considerando que Gibraltar es España, tampoco es ninguna incongruencia.


Dejando aparte que el dueño de la cantera venda las piedras, que para eso tiene una cantera, y que se venda arena de una zona protegida, ¿cómo permiten los aduaneros españoles que controlan la verja, en definitiva el gobierno español, que entre en Gibraltar material para una ampliación de la que luego vamos a protestar? Parece una película de Cantinflas. ¿Cómo se nos va a tomar en serio?


Con este escenario, dos preguntas, ¿por qué se juega con los sentimientos patrióticos de los españoles que aún los tienen?, ¿está utilizando el Gobierno este tema como cortina de humo?

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